El halcón vuela libre
y su cárcel quedó resquebrajada
como una vieja cesta de mimbre
mientras vuela, objeto de miradas.
Ahora surca los cielos
sin ser presa de miedos
sólo siendo objeto de celos
de los animales terrenales
que envidian sus voladores plumajes
desde los tiempos ancestrales
y su perfecta capacidad
para obstáculos sobrevolar
y su vida, libre, llevar.
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